CASTIGANDO A LA INFANCIA

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Por Toñi Gómez Navarro

El viernes dos de mayo los españoles desayunábamos con una noticia que tuvo una gran repercusión mediática por cuanto, en el frenesí de lo lamentable y esperpéntico, la Asamblea Regional aprobaba una moción presentada por la diputada regional por el Partido Popular, Ana Guijarro, en la que se pedía la inclusión de las adolescentes embarazadas en el sistema de educación a distancia porque así se les evitaba la “vergüenza” de “acudir a clase en este estado”.

Dos días después leíamos la bochornosa noticia del fichaje de Amparo Lucas, crítica taurina, como asesora de la Consejería de Educación y cultura con la misión de difundir el tema del toro, sobre todo, entre la población escolar.

Estas dos noticias, digámoslo claro, vienen a significar una bofetada sin manos a los escolares de nuestra región en el sentido de que todas las reformas en materia de educación llevadas a cabo por el ejecutivo presidido por Ramón Luís Valcárcel han consistido en aplicar recorte tras recorte (despidos de profesores interinos, aumento de horas lectivas para los profesores titulares, desaparición de las becas comedor, bonolibros, aumento del ratio de alumnos por aula, etc), menoscabando así la calidad de la enseñanza que reciben nuestros niños. Pues bien, no era suficiente y por eso el reciente y heredado ejecutivo de Alberto Garre cierra el círculo con la adopción de dos medidas que abundan en el perjuicio a los escolares murcianos.

Vergüenza es que no se le presten las ayudas necesarias y oportunas a las adolescentes embarazadas para que, si así lo deciden, puedan vivir normalmente su maternidad mientras continúan con su formación y que la opción más válida sea condenarlas al ostracismo.

Vergüenza es que una Región endeudada entorno a los 5.500 millones de euros (lo que representa el 20,9 % de su PIB) gaste ni un solo euro en enseñar a nuestros niños a disfrutar con una actividad anacrónica y sangrienta.

Me gustaría recordar, por si lo había olvidado, o informar, por si no lo sabe, al ejecutivo regional que existe una Declaración de los Derechos del Niño, que derivó en la Convención de los Derechos del Niño, norma esta de obligado cumplimiento por cuanto España se adhirió a ella, que nació para proteger el interés superior del menor y apartarlo de cualquier forma de violencia por considerarla nociva para su correcto desarrollo físico, mental, moral, espiritual y social.

Desde luego inculcar a un niño que se puede torturar y matar a un animal por divertimento no es la mejor forma de aplicarla. La tortura, sea la especie que sea a la que se infrinja, implica per se, violencia y en ningún caso un valor cultural que deba inculcarse en la mente de un escolar.

El Gobierno Regional debería hacer un ejercicio de autocrítica y considerar un auténtico disparate la adopción de las mencionadas medidas que vulneran unos de los más elementales derechos del niño como es la educación en libertad y valores que lo dignifiquen como persona y destinar los fondos públicos necesarios para implementarlas a dar una formación de calidad y a paliar, hasta su erradicación, la pobreza infantil que existe en nuestra Región.

Toñi Gómez Navarro es co-portavoz de EQUO RM

Publicado en:

ElPajarito.es

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